DÍA DE LA AUTONOMÍA

Año con año se conmemora la Autonomía universitaria, a partir de que en el mes de marzo de 1967 se publicaron los decretos respectivos que reformaron la Ley Constitutiva de la Universidad de Tamaulipas y al mismo tiempo se expidió una nueva Ley Orgánica para la Universidad Autónoma de Tamaulipas, documentos que han permitido el desenvolvimiento exitoso de nuestra Máxima Casa de Estudios como una corporación pública autónoma y más tarde, con plena personalidad jurídica. A través de estas líneas deseamos plasmar una selección de escritos e ideas de diversos autores, que se han dado a conocer a lo largo del tiempo con relación a este suceso histórico.

La Reseña Histórica de la Universidad Autónoma de Tamaulipas editada por el Instituto de Investigaciones Históricas en el año 1993 y de la autoría de Juan Fidel Zorrilla, resume estos acontecimientos como a continuación hacemos referencia:

“Un fuerte movimiento estudiantil en 1967 culminó con la promulgación de los decretos 145 y 146 expedidos en marzo de ese año. Se reformaron las leyes de la Universidad confiriéndosele Autonomía e instituyendo al igual que en la Universidad Autónoma de México, una Junta de Gobierno integrada por once miembros con facultades directivas. En ese tiempo estaba integrada la Universidad por diez facultades, seis escuelas, cinco preparatorias, un instituto y un departamento, con una creciente población escolar”.
No fue sino hasta el año de 1972 que se efectuó la Autonomía Legislativa, cuyos estatutos fueron expedidos por la propia comunidad universitaria, es decir, autolegislados, al redactarse el Estatuto Orgánico de la Universidad Autónoma de Tamaulipas que confirió efectivamente a la Universidad, un gobierno propio, un gobierno autónomo.

Nos dice Juan Fidel Zorrilla en la obra arriba mencionada al respecto:

“Actualmente rige a la Universidad el Estatuto Orgánico aprobado en Asamblea Universitaria el cinco de noviembre de 1972. El estatuto reconoce como antecedentes los decretos números 33 y 34 expedidos por el Congreso del Estado el mismo año, promulgados por el gobernador Manuel A. Ravizé, por cuya virtud se confirió plena autonomía a la Universidad con facultades para autogobernarse y expedir las normas estatutarias que dicte la asamblea. El estatuto en vigor reconoce como autoridades universitarias a la asamblea, el rector, la secretaría general, consejos de facultades y escuelas, directores, jefes de departamento, junta permanente y patronato; dispone la asamblea de las más amplias atribuciones directivas y tiene el rector facultades de dirección, representación, administración y ejecución de acuerdos de la asamblea. La Junta de Gobierno instituida mediante los decretos 145 y 146 publicados el 15 de marzo de 1967; cesó en sus funciones como autoridad universitaria el 4 de octubre de 1967”.

En 1973, como parte del mismo ejercicio de la Autonomía Legislativa, se creó el Sindicato de Trabajadores de la Universidad y se reglamentó el Servicio Social de Pasantes, entre otras disposiciones que se han tomado en beneficio de la comunidad universitaria.

¿QUÉ SIGNIFICA LA AUTONOMÍA PARA LA UNIVERSIDAD?

Para aproximarnos a este significado, consultamos primeramente, el decreto No. 145 que fue expedido el 11 de marzo de 1967, siendo gobernador del estado el Lic. Praxedis Balboa Gojon, en el que podemos leer dentro de la exposición de motivos, los antecedentes que originaron el movimiento estudiantil:

“Que la conmoción y el entusiasmo que en la Entidad despertó la campaña en favor de la Universidad originó inquietudes en el estudiantado y en no pocos maestros vinculados con la Universidad, quienes exigieron perentoria y enérgicamente una autonomía absoluta de la Universidad para lograr un gobierno totalmente apartado de la acción gubernamental que, como nexo indispensable establecía la legislación original a que se ha hecho mérito”.

“Que las demandas de autonomía absoluta se condensaron en un documento suscrito por el Gobierno del Estado y la Representación Estudiantil conteniendo el propósito de adecuar en lo posible y conveniente, la legislación Universitaria del Estado de los lineamientos de las normas que regulan el funcionamiento de la Universidad Autónoma de México”.

Dentro del articulado que da forma al mismo decreto se define a la Universidad Autónoma de Tamaulipas, “como una corporación pública, con personalidad jurídica, gobierno autónomo y patrimonio libremente administrado, para los fines que le fija esta Ley y con los caracteres y competencia que la misma determina. Se señala que a partir de la publicación de éste documento legal la Universidad funcionará con las solas limitaciones que establece la Constitución Política del Estado Libre y Soberano de Tamaulipas y la Constitución General de la República”.
A partir de entonces se le encomendó a nuestra Universidad el servicio público relativo “a la conservación, investigación y la difusión de la cultura, la ciencia y la técnica, a la enseñanza de las profesiones y a la difusión de los conocimientos y de las expresiones artísticas entre la población general”.

En otro de los artículos se establece que el funcionamiento docente, técnico y administrativo de la Universidad Autónoma de Tamaulipas, “será autónomo y, por tanto, la comunidad de profesores y estudiantes que la constituyen, tendrá su propio gobierno interior, que será desempeñado por las siguientes autoridades: La Junta de Gobierno, la Asamblea General, el rector, el Patronato, los Directores de Facultades, Escuelas e Institutos, los Consejos Locales y el Tribunal de Honor”.

Por otra parte, con la intención de aclarar algunos conceptos sobre este tema, hemos elegido los siguientes fragmentos del discurso expresados por el doctor Pedro G. Zorrilla Martínez, ex director del Instituto de Investigaciones Históricas, el día 3 de marzo de 1996, en ocasión del XXIX aniversario del reconocimiento de la Autonomía de la Universidad Autónoma de Tamaulipas.

“Había permeado en la conciencia de los universitarios de Tamaulipas una verdad: sin autonomía, esta Universidad no podría serlo, no viviría plenamente, no se gobernaría a sí misma, no se cumplirían sus metas, no habría aprovechamiento de sus frutos; sin ella, tampoco podrían manifestarse en su seno la pluralidad ideológica, y diversas corrientes de pensamiento; darse el debate, y el examen de las ideas; ejercitarse la tolerancia hacia las personas, fomentarse la creatividad en la investigación, entenderse la trascendencia del saber científico, o producirse la eficiencia del conocimiento técnico, la continuidad y fluidez en la transmisión de la cultura y la inteligencia y discusión críticas de los grandes problemas nacionales.”

Continuamos con Zorrilla Martínez:

“La autonomía académica, de gobierno, financiera y administrativa de una universidad hace posible que tenga, como la nuestra, capacidad legislativa, es decir, posibilidad de darse sus propias normas para regular su vida, que aquí es una vida libre, comprometida con Tamaulipas y con México, abierta al futuro, consciente de la historia y atenta a un presente que se desborda de acontecimientos culturales, de progresos técnicos y de nuevas fronteras para la ciencia".

"Asimismo, la autonomía de la Universidad tanto en su relación con la sociedad como con el Estado que representa a ésta, y en su aspecto de autonomía de gobierno, le permite designar sus propias autoridades y administradores, fijando los procedimientos para ello y sus atribuciones".

"En razón de su autonomía académica, puede la Universidad nombrar y remover su personal docente según normas libremente formuladas, determinar sus planes y programas de estudio y de investigación, transmitir la cultura, formar profesionales, expedir títulos, certificados y revalidaciones, seleccionar a sus estudiantes y decidir sobre los programas de investigación humanística y científica que se lleven a cabo".

"De la autonomía administrativa y financiera deriva la facultad para decidir los sistemas de gestión que la Universidad considere adecuados y para disponer libremente de su patrimonio y acerca de la distribución de sus recursos financieros.”

¿POR QUÉ SE CONMEMORA LA AUTONOMÍA EL DÍA 3 DE MARZO DE CADA AÑO Y CUALES FUERON LOS MOTIVOS INICIALES MAS RELEVANTES DEL ÁNIMO CONTESTATARIO DE LOS JÓVENES UNIVERSITARIOS DE TAMAULIPAS?

Es conocido el hecho que hubo dos motivos principales que incitaron a los universitarios tamaulipecos a propugnar por la autonomía de la Universidad. Por una parte se pedía el manejo claro del 5% tributario a favor de la Universidad y se buscaba que el poder estatal no tuviera injerencia en la elección de rector, es decir la no injerencia del gobierno en la dirección universitaria.

El licenciado Ciro R. De la Garza señala en sus memorias fechadas el 8 de marzo de 1967 que “El conflicto en efecto ha sido resuelto, pues el señor Gobernador del Estado, y el Comité de Huelga de los universitarios, charlan en su domicilio hasta las primeras horas de la madrugada buscando concordarse en términos adecuados para todos a efecto de poner fin al conflicto”. Entre los acuerdos tomados se citan la desaparición del derecho del Ejecutivo de proponer rector mediante terna, en su lugar se creó un organismo llamado Junta de Gobierno encargado de proponer a la Asamblea Universitaria la elección del rector. También solicitaban los estudiantes, según De la Garza, una mayor representación del alumnado en el Consejo, incorporación de algunas escuelas, construcción de edificios para la Preparatoria de Ciudad Mante, incorporación de la escuela de Comercio y Administración de Tampico, entre otros asuntos de igual importancia.

Conmemoramos el día 3 de marzo debido a que fue ese día cuando el gobierno anunció el acuerdo que presidió a la formalidad de la promulgación de los decretos que confirieron la Autonomía de la Universidad de Tamaulipas.

Benjamín Céspedes recrea a través de su “Remembranza sobre la lucha por la Autonomía Universitaria Tamaulipeca” esos momentos:

“Una mañana de sol, cuando el aire se siente, la población victorense contempla una columna de fatigados estudiantes que en fila de uno bajan por el peñón para instalarse más tarde como Asamblea Permanente en la escalinata frontal del Palacio de Gobierno. Son los primeros días de marzo; los jóvenes reciben el cálido saludo de los estudiantes victorenses.”

AUTONOMIA UNIVERSITARIA, SERIA RESPONSABILIDAD Y GRANDES COMPROMISOS.

En el mismo discurso pronunciado por Pedro Zorrilla Martínez en 1996 podemos percatarnos de las grandes responsabilidades y compromisos que se contrajeron al tiempo de obtener la autonomía universitaria.

“La atención profunda y permanente que la autonomía universitaria exige es una obligación de cada universitario, de estudiantes, profesores y autoridades, y demanda de todos un sentido claro de responsabilidad. La vigilancia y celo que requiere la autonomía no es sólo para prevenir injerencias del Estado o de cualesquiera grupo social, económico o religioso que pretendiera lastimarla, controlarla o abusar de ella; es asimismo la autonomía, y en nuestro tiempo sobre todo, una voluntad de la universidad para afirmarla cotidianamente, siendo fiel a su esencia, con el firme propósito de dar cumplimiento a los fines universitarios, tanto en la transmisión de la cultura, como en la enseñanza del conocimiento, el perfeccionamiento de las técnicas, el florecimiento de las artes, el análisis de problemas sociales, y el ejercicio de la libertad de cátedra e investigación. Realizar estas finalidades no sólo es un derecho, sino también un deber, es decir, un derecho de ejercicio obligatorio.”

Complementa estas ideas el Dr. Pedro Zorrilla así:

“la autonomía nos reclama aspirar a los más altos niveles en todos los órdenes, cumplir cabalmente nuestras obligaciones y defender nuestros derechos; porque la Universidad tiene sus propios fines, y así, no es una empresa mercantil ni tiene propósitos de lucro; no es arena para la lucha política; no es fábrica de impreparados, enclave de impunidad o espacio vacío; nuestra Casa de Estudios está llena de vitalidad y de valores, de verdad, belleza y de probidad, que las normas universitarias recogen y traen a nuestra vida de todos los días, si las respetamos y observamos.”

Por otro lado, Fernando Acuña Piñeiro, periodista tamaulipeco, escribió hace algunos años una serie de artículos periodísticos para recordar la autonomía. En ellos pretendía “fomentar entre la opinión pública, una conciencia más clara y sólida sobre lo que auténticamente significa la palabra autonomía, incorporada a las siglas universitarias en 1967.”

"El carácter autónomo, le confiere a la UAT una mayor responsabilidad para autogobernarse sin excesos, sin vicios caros o desviaciones que comprometan seriamente su imagen ante la sociedad tamaulipeca. Pero ante todo la autonomía universitaria, es históricamente de origen anti-corporacionista y pro-democrática. No se debe de equivocar el rumbo y los planteamientos de 1967.”